Aeropuertos fantasma

19 mayo 2012 Escrito por Alina Feri.

Aeropuertos en desuso Ciudad Real. León. Huesca. Castellón. Cuatro ciudades con cuatro aeropuertos de construcción reciente. Amplias pistas centrales. Pabellones de toque moderno. Servicios adaptados a las últimas tecnologías. Pero apenas un puñado de aviones a la semana -si llegan- y grupos de pasajeros que no alcanzan el centenar. En un contexto de crisis como el actual el fenómeno de los aeropuertos fantasma es aún más grave de lo que parece. Cuando las noticias alertan de las cotas de la prima de riesgo y de un posible rescate, los ciudadanos pueden enfocar su mirada hacia megaestructuras sin uso ni explotación económica. Hay cosas que, mires por donde las mires, nunca podrás acabar de entenderlas.

Una rave en el aeropuerto de Castellón

Quizá de los cuatro casos mencionados, el del aeropuerto de Castellón es el más sonado de todos. Inaugurado oficialmente el 25 de marzo del año pasado por dos de los grandes pesos pesados del Partido Popular valenciano que han visitado los juzgados de forma reciente -Carlos Fabra y Francisco Camps-, sus pistas no han alojado ni un solo avión. Ha costado 150 millones de euros, se han gastado otros tantos en promoción, pero -de momento- le rentabilidad económica ha sido nula. El día de la inauguración, el PP llenó la infraestructura con autobuses de grupos de jubilados afines y las imágenes de Fabra con sus nietos -con la sempiterna frase ¿Habéis visto el aeropuerto del abuelo?- dieron la vuelta a España. La megaestructura ha sido centro de la parodia en multitud de programas de televisión y, de momento, solamente ha acogido un gran evento: el intento de una fiesta rave que se convocó por las redes sociales. Más de 20.000 personas confirmaron su asistencia a la fiesta, que al final quedó en protestas de grupos aislados vigiladas por la Guardia Civil.

La convocatoria tuvo un gran eco en los medios de comunicación. De momento, el aeropuerto de Castellón sigue abandonado. El único visitante perpetuo que recibe es la estatua que Ripollés ha emplazado en la rotonda de acceso como homenaje a Carlos Fabra. El proyecto artístico también estuvo envuelto en la polémica, siendo uno más de los episodios de una infraestructura que parece maldita. Ninguna avión se ha desplazado por la zona y ningún viajero ha hollado con sus pies unas terminales de impecable factura. La situación se eterniza. Y no se sabe hasta cuando.

Una mancha que se extiende en toda España

El otro gran aeropuerto fantasma en España -quizá el primero en importancia- es el de Ciudad Real. Hablamos de un desierto moderno, que destaca por contar con una de las pistas centrales más anchas de toda Europa. Se vendió como un proyecto privado, pero la realidad es que las instituciones aportaron más de 500 millones de euros en su construcción. Hablamos de megaproyectos ideados en los años de bonanza previos a la crisis: la gente compraba pisos y casas sin pensarse en el presupuesto y las instituciones públicas aeropuertos. Ahora, nadie tiene dinero para pagar los costes, aunque los segundos eran responsables del dinero de todos. Parecido es el caso de Huesca, con 40 millones de presupuesto y escasos vuelos cada mes. León convirtió un aeropuerto militar en comercial, con escaso rédito. Murcia también pensó en un segundo aeropuerto. Algunas infraestructuras emplazadas en Cataluña están perdiendo el apoyo de compañías low cost como Ryanair. El panorama no es, ni mucho menos, alentador.

Imagen de chungking – Fotolia.com
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